Monday, October 30, 2006

Sueños... Parte 2: Tornados

Hoy es un día de ésos en que uno se imagina estando en medio de una tormenta; deslizándose con el viento a mil kilómetros por hora (será mucho???, jaja), derribando todo a su paso, jugando con remolinos de techos, ramas de árboles, aves distorsionadas, incluso hasta vacas... vacas???, en USA todo puede ser, aquí en Chile quizás un poco de viento maravilloso, fresco, hasta excitante diría yo, en su sentido más romántico, no en aquél que pasa por sus sucios cerebros. Y hoy, con un cielo oscuro, con un viento fresco y fuera de estación, me siento inspirada a editar una idea que tenía hace tiempo guardada entre mis borradores, mientras asumo que ya es un día perdido para mí en términos de producciones intelectualoides. Me refiero a los Tornados, a mis sueños con los Tornados.

Realmente qué fascinante es el mundo de los tornados, recuerdan esa película Twister, con la excelentísima actuación de Helen Hunt y Bill Paxton (ahhh!!! suspiros)... qué ganas de estar en sus pellejos. Bueno, el punto es que en mis sueños sí lo he estado. Muchas veces, especialmente en mi infancia, tuve un sueño recurrente en el que aparecían tornados, y era fenomenal, maravilloso, espectacular, inigualable.


Algunas veces soñé con varios tornados que arrasaban con todo a su paso, parecían cuncunas que se doblaban y arrastraban por el suelo, pero girando rápidamente al mismo tiempo. Todo era polvo, tierra y una nube café que no permitía ver absolutamente nada con detalle.











Una vez soñé que estaba dentro de una casa, en su segundo piso, y de pronto sentía que las ventanas comenzaban a vibrar, cada vez con mayor intensidad, y al asomarme veía cómo se iba acercando un tremendo tornado. Después de unos breves segundos todo comenzó a tambalear y la casa pareció desprenderse de sus cimientos... luego no recuerdo más, sólo que tenía unos horribles zapatos rojos de charol, jaja, no, es broma, nunca tanto.

Pero quizás mi mejor sueño con tornados y es el que siempre recuerdo con más sorpresa, es uno donde yo me encontraba en una isla, específicamente en la playa, con vista a un maravilloso mar y gente a mi alrededor (no era Lost, por cierto). De un momento a otro el cielo se oscureció en el horizonte y antes de que todo pudiera tener sentido, me encontraba retrocediendo, corriendo hacia unos árboles alejados del mar, y presa del pánico, me subí a ellos junto con unas cuantas personas más. Desde el mar venían no unas olas gigantes como ya verán en otros sueños más, sino unos tornados acuáticos, jaja, unos gigantes y demoledores tornados, de los cuales yo pretendí salvarme aferrándome a las ramas de unos árboles.
Al parecer nunca tuve el placer de presenciar el final de uno de estos sueños, pero sí recuerdo con impresión, que en el último de ellos, al despertarme, me encontraba aferrada a mí misma de la misma manera en que lo hice de las ramas de los árboles para intentar salvarme de los tornados. Era tan fuerte la forma en que me aferré de aquellas escuálidas ramas, que al despertar tenía casi impresas mis manos en mis brazos y en mi espalda, ni qué hablar de lo tensa que estaba. Ahora recuerdo eso con diversión, pero realmente me impresiona mucho el poder de los sueños.



Si alguien me pregunta si me gustaría estar de veritas en un lugar yanqui donde pasara un tornado, creo que la respuesta es obvia, claro que sí!!!!!!!! No sé si tendría las suficientes agallas para estar a centímetros de él, pero con lo demente y loca que soy, es bastante posible.


Y para seguir deleitándose de estos placeres terrenales, los dejo con imágenes del sitio web:
mesoscale.ws/documents/, ya que ustedes saben lo importante que es el derecho de autor, y como yo no me las puedo estar dando de busca tornado ni menos de fotógrafa profesional, prefiero ser honesta y decir que las fotos no las saqué yo, jaja, aunque algunos lo pensaron, cierto?, jaja...

















Otra de mis fascinaciones... las tormentas eléctricas...
Pero eso quedará para otro capítulo más...
Al fin y al cabo, esta historia continuará...

Friday, October 20, 2006

Chihi Obsesión

La Chihiro siempre es tema de inspiración para mí, y en este caso voy a considerar este escrito como un receso en mi blog, dado que no quiero cranear mucho, sólo disfrutar de ella, de lo hermosa y divertida que es. No sé qué pasa con los gatos, que cuando tienes uno como que te enamoras de él y le tomas un gustillo por las cosas que tiene motivos de gatos, como tazas, dibujos, portalápices y diversos utensilios y cachibaches... es algo así como una obsesión. Pero la verdad es que me gustan todos los animales, en especial los cuadrúpedos y mamíferos.

Cómo no va a ser hermosa mi guagua, tan sólo miren su lindo y bello rostro cuando duerme. La contemplo y siento un descanso a mis preocupaciones y cavilaciones de esta vida, que hacen que uno sienta una carga al caminar... pero cuando llego a casa y la veo, todo se desprende de mí, al menos por un momento, todo parece no importar y soy feliz al ver cómo se da vueltas en el suelo, algo que usualmente tiendo a pensar que es como su manera de mostrar su cariño hacia mí y de decirme que está feliz de que llegue a casa, jutno a ella. Cómo no me voy a alegrar, cuando saca una tremenda lengua, no sé de dónde, para realizar su aseo matutino, o cuando se pasa la "manito" por la cara para poder limpiarse aquel lugar donde no alcanza a llegar con la lengua. O esos momentos gloriosos en que hace travesuras como dar vueltas en torno de sí misma, intentango agarrarse la cola, o bien cuando da un gritito y sale corriendo para esconderse de mí...

Ufff, otros momentos geniales son cuando la Chihiro se da vueltas para dormir, más aún cuando queda totalmente durmiendo de espaldas y con las patitas estiradas, para ver si le llega algo de brisa marina de alguna parte que la refresque un poquito y sentir el olor a deliciosa comida del mar.

Yo creo que uno de los peores momentos para mi gatita son los días de verano, cuando el sol y el déficit de sombras citadinas la obligan a replantearse los lugares donde escabullirse de tanto calor, y un calor sofocante como el que hay en Santiago. Pobrecita, ya comienzan esos días y como ella es un animal bestial lleno de pelos, de un abrigo de piel, me imagino que debe pasarlo bien mal estos meses de primaver y verano.

En fin, dejo el mensaje de cariño que siento por mi Chihiro y el mensaje que ella envía a través de su plácida siesta... mientras sueña con cerros y cerros de comida, de distintas variedades, helado, manjar, chocolate, le encantan las cosas dulces!!! y un poquito de salmón al vapor y filete de vacuno... qué soñarán los gatos???


Saturday, October 14, 2006

Maldita locura

Ayer soñé que mataba con mis propis manos a una serie de personas... tenía un cuchillo y toda la locura se desataba a mi alrededor. Tuve dos sueños seguidos en los que asesinaba a sangre fría a personas, no sé muy bien explicar los motivos, pero recuerdo cómo claramente enterraba el cuchillo en sus corazones. De pronto recordé a Jack Nicholson en su mítico papel en The Shining o El Resplandor, qué más psicópata que eso. Sólo miren su maravillosa cara, su espléndida expresión de locura, de posesión, de placer!!!

Bueno, así me sentí yo, como que me poseía la locura y sólo atinaba a buscar el lugar exacto del cuerpo de la otra persona donde dar una estocada fatal con mi cuchillo. Maté a tanta gente, que no recuerdo su número, pero sí recuerdo que en el primer sueño, habían familiares, jeje. Sólo que entre ellos también se mataban, aunque parece que yo maté a más, y por ello iban a darme mi castigo...

Fue tan extraño, era yo asesinando a otras personas sin un motivo totalmente conocido, pero debía hacerlo, estaba dominada, alineada hacia un objetivo preciso: asesinar, matar. Pero era casi como un juego, casi como un Resident Evil o algo así, como si ni siquiera me importaran los sentimientos de mis víctimas, su temor, su ansiedad, su último suspiro, la última mirada a su ser amado o estimado o odiado, da =...

No sé por qué habré soñado en dos ocasiones seguidas que mataba a gente, parece que me quedó gustando, parece que tengo muchas ganas de hacerlo, jaja. Cuidado, no se acerquen a mí, que soy una psyco!!!

Ok, igual al final del primer sueño, los sobrevivientes o zombies, a estas alturas no lo recuerdo bien, abrían la escotilla a un caldero, donde ardían las llamas de lo que yo interpreté como un maldito infierno... Pero no entré, tenía como mucho calor, así que preferí cambiarme de sueño y seguir siendo una maldita psyco freddy jack feñis y dejar el infierno para Hitler y sus malditos secuaces recibiendo piñas del divertido satán interpretado por Harvey Keitel, en Little Nicky.

NOS VEMOS EN EL MALDITO INFIERNO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



Sunday, October 08, 2006

La edad de la inocencia

Ellos son la nueva generación de nietos en la familia de mi abu que acaba de cumplir 79 años. Son tan nenes que en vez de llamarme por mi nombre, me llaman tía, lo cual es bastante deprimente para alguien que todavía no sale de su crisis del cuarto de siglo (ver reseña previa para más detalle).
Pero eso no es de lo que quiero acordarme, sino que quiero recordar mis sueños de niña. Me pregunto, qué pasó con ellos??? Qué pasó con los sueños que teníamos a la edad de 6 u 8 años??? Qué pasó con esa idea de ser un rockero exitoso, porque es lo que veíamos en los gustos musicales de nuestros hermanos o primos mayores, que eran dueños del mundo y todo lo podían. Qué pasó con el sueño de ser veterinari@s, de ayudar a los pobres e inocentes animales de la gente mayor, que solía patearlos, retarlos y dejarlos de lado si alguna
otra cosa de "mayor importancia" surgía, o simplemente creer que si algo malo les sucedía como una herida o incluso un accidente, seríamos capaces de sanarlos y curarlos, y entregarles todo el cariño del mundo, lo cual era la esencia de aquella salvación. Y bueno, quién no tuvo el sueño de ser héroe, vestirse de alguna forma estrambótica, volar a través del mundo y salvar a ancianitas o gatitos en problema, y si ya te había empezado a gustar alguien, soñar en salvar a aquella pobre damisela atrapada por un villano, o a aquel pobre chico, en apariencia débil, pero que siempre resultaba siendo un superhéroe. También tuvimos el sueño de ser investigadores (o audaces periodistas...), al más puro estilo James Bond, experimentando peligros y aventuras, descubriendo misterios sin resolver, secretos insondables, tesoros ocultos en profundidades arcaicas, animales que se creían extinguidos, en fin. Claro que hubos muchos que soñaron con ser militares, portar armas y de algún modo mostrar dominio y soberanía por sobre otros. Y hubo sueños de sanar a las personas, curar sus enfermedades, y los hubo de ser pilotos de aviones y recorrer el mundo desde las alturas...
Ufff, hubo tantos y tantos sueños, pero... y qué pasó con ellos??? dónde se fueron??? qué los hicieron, dónde se escondieron??? en qué nos convertimos, en nuestros sueños, en nuestras pesadillas, en los sueños de otros o en sus pesadillas??? qué nos pasó, qué le pasó a nuestra capacidad de soñar, de imaginar, de creer??? acaso esto es la adultez??? ésta es la madurez de la que nos hablaban cuando éramos pequeños e inocentes, o jóvenes, alocados y rebeldes??? a esto soñábamos llegar cuando decíamos que queríamos ser grandes??? es acaso que aún no llega lo peor??? es acaso que simplemenmte nos lavamos o lavaron el cerebro al crecer y ya no podemos ver el mundo de formas multicolores y jugar simplemente con la arena en la playa o rodar por el pasto o fantasear sin límites???
Cada cual se dará respuestas a sí mismo, y mientras tanto estos niños pueden seguir soñando hasta que llegue su hora de crecer, hasta que llegue el momento de dejar sus sueños de lado por quién sabe qué, hasta que el juego se vuelva aparentemente real, hasta que los villanos sean tanto como se les ve en las películas, hasta que la sangre de los pobres perritos aplastados en la calle sea tan real que den ganas de vomitar, hasta que la humillación por ser más pobre, más gordo, más moreno, más feo, sea tan real que nos lleve a saltar de la azotea de un edificio de 20 pisos, hasta que nuestros pulmones hinchados de tanto humo exploten todo su pesar en la humanidad, hasta que simplemente no nos podamos reír de simplicidades, hasta que no podamos llorar para demostrar nuestro dolor, hasta que quizás estemos tan muertos para recordar aquellos viejos tiempos en que fuimos niños y sabíamos soñar.


Friday, October 06, 2006

Sólo la oscuridad del alma

Hay momentos en la vida en que uno se deja invadir de sentimientos negativos, de rabia, odio, repulsión, ira, y hasta de imágenes violentas y agresivas que nos causan escozor en el alma de tan sólo imaginarlas. Muchas veces son sensaciones, sentimientos, emociones, things, pasajeras, sin embargo, algunas de ellas prevalencen con el tiempo, se modulan, pero viven incrustadas en la propia oscuridad secreta de nuestras esencias cual vil pulga de Chihiro, cual vil garrapata de Bobby... Y a qué nos llevan, en qué nos dejan??? Me encantaría poder decir que saco aspectos positivos de ellas, sin embargo no siempre es así. Sólo siento rabia, sólo siento deseos de destrucción, autodestrución, y trato de cerrar los ojos esperando a que pase, tal como lo hicieron algunos niños de Hiroshima. No sé, la violencia se lleva en la esencia del ser humano, vivimos con ella y simpemente la manejamos, pero está allí, latente, manifiesta, como sea, pero está allí, y quien se diga a sí mismo que es la bondad y puresa misma, y que jamás ha experimentado odio o deseos de estrangular a alguien o algo por el sólo placer de vomitar la oscuridad que alberga su alma, es un maldito hipócrita... bueno, quizás no estrangular, sólo pisar a una hormiga, todo tiene sus grados y niveles al fin y al cabo...
Y si no les ha pasado, vean una película en donde el protagonista sea un miserable desgraciado en esta vida, e indentifíquense con él, imaginen durante la función que son aquel desgraciado y maltratado personaje, y créanme que van a experimentar sentimientos terribles y profundamente ancestrales de nuestra esencia humana... Para ello les recomiendo una película italiana de las clásicas, dirigida por Vittorio de Sica, me refiero a
Ladri di biciclette (1948), traducida al español como El Ladrón de Bicicletas. Otra de mis sugerencias es la excelentísima película The War of the Roses (1989), en la que realmente terminas pensando que podrías ser capaz de destruir a alguien, y qué decir de Very Bad Things, realmente ahí sí que uno termina exasperado de la violencia que sin tanto cuestionamiento puede brotar de sí mismo.
En fin, si se matan después de ver todas estas magníficas películas, lo entenderé, y sólo recuerden ponerme al tanto de sus intenciones oscuras para hacer una reseña en este maldito espacio, de modo que no quede impune el acto...

Thursday, October 05, 2006

1/4 de Siglo... y contando...

Jamás pensé que llegaría el día en que me importara la edad que cumpliese... pero ese día llegó, y es nada más y nada menos que hoy, un maldito 5 de octubre. Por esta época todos están celelebrando lo mismo, un aniversario más de nacimiento, y ya podemos suponer por qué motivos, al menos en lo que respecta a Sudamérica, y es que el verano tiene sus consecuencias: el calor, la ropa liviana, las vacaciones, las noches adrenalínicas, los días eternos, como que todo avanza a un ritmo ideal para hacer las "famosas tareas".
En este día yo sólo tengo verdaderos deseos de dormir, y no es que sea una depresiva empedernida, sino que los múltiples carretes que llevo a mis andanzas me están pasando la cuenta. Quizás en esta etapa de la vida necesite más tiempo para reponerme de los carretes, como el que tuve el fin de semana pasado, quizás llegó el tiempo de jubilarme y dejar las parrandas y bebidas alcohólicas de lado, en pro de una vida más sana tomando bebidas sin alcohol o con menos grado como la Lemon o la Orange, jaja... No sé, quizás estoy exagerando mucho, no?
Al fin y al cabo cómo decirle adiós a esas cervecitas frías cuando uno llega del trabajo -bueno, es un decir, no estoy trabajando, me las estoy tirando no más- o cuando estás en plenos pastos de ciencias en la USACH o en mecánica o en sherwood o en filo o en arquitortura o en el foro o en... tantos y tantos lugares, con los amigos, con los partners, con los socios, con tu chico, co wns cualquiera, en fin.
La cosa es que a pesar de haber estado a punto de morir en vísperas de mi cumpleaños, cuando paseaba en bici por las calles de la gran ciudad, atropellada por una insignificante micro amarilla de ésas por las cuales ya no vale la pena esperar. Pero en fracción de segundos la ley de la sobrevivencia primó, y sin demasiados ánimos por dar un espectáculo de gore al más puro estilo Braindead o Dead Alive, conocida en Chile como Muerto de miedo o Muertos Vivos o en otras partes como Tu madre se ha comido a mi perro, preferí seguirle el jueguito a la vida y llegar a los 25, para que no dijeran en las noticias: Hoy murió un joven más producto del consumo etílico. Eso saldría en mi epitafio, eso sí, jaja, aunque para entonces ya seré una anciana decrépita.
En fin, qué puedo decirles, sólo que hay quw vivir la vida mientras se tenga, pasarlo bien y carretear mientras se es joven, porque después vienen los cachos: que las enfermedades, que los hijos, que la plata, que esto y lo otro. Si ahora no estoy de tantos ánimos es porque mañana se mejorarán con un carretito o varios por ahí, además mi agenda ya está copada para el fin de semana. Pero 25 no se cumplen todos los días y hoy era el día para quejarme por eso, para quejarme con la humanidad.
Agradezco a todos aquellos que se acordaron de mí, ya sea en buena o en mala, de una forma adecuada o no, amigos, parientes, partners, pelotín -en singular, porque hay uno solo y es único, grande y mío, jaja-, compañeros, compadres, comadres, sisters, hermanos, madres, padres, abuelos -ah, ya no tengo, jaja, no, es broma-, ya sea que me hayan llamado por cuernófono celular o de línea, por chat, msn, gmail, hotmail, yahoo, blog, señal de humo, telequinesis, sueños, pesadillas, recuerdos, carteles publicitarios, avisos en la tele, mensajes de texto, cartas, etc, etc, etc. Agradezco sus saludos, su cariño y preocupación, y no olviden depositarlo y hacerlo concreto en a siguiente cuenta del santander, jaja: 666...
Saludos a todos los hijos del verano!!!

Tuesday, October 03, 2006

La historia de Eugenio

Debo partir aclarando que esta imagen la ururpé del fotolog de un buen amigo mío llamado Pato, jaja, hola Pato!!! Debo darle los créditos a él por la excelente imagen del hombre sin cabeza, y sin cuello también. No creo que él se enoje mucho, ya que en estos momentos se encuentra disfrutando de un genial viaje de un mes por las tierras del Viejo Mundo... no cualquiera tiene esa suerte... buaaaa!!!!
En fin, esta historia no trata de mi amigo, sino de Eugenio, que no es mi amigo, pero es todo un personaje a quien tuvimos la suerte o la maldición -no lo sé- de conocer mi chico y yo, mientras paséabamos en Valpo.
Todo comenzó con una mentita, la verdad es que jamás pensé que en altas dosis un bajativo puede convertirse en más que eso... agregándole además otras sustancias de índole etílico, por supuesto. En fin, después de eso era necesario un paseito por el Mercado para darse el merecido platito marino, que permitiera pasar el bajón. Así fue como llegamos a este antro de perdición, que no sólo huele mal por los mariscos y pescados, pero prefiero no entrar en esos detalles. Y claramente uno se cuestiona si es la mejor opción o la más saludable e higiénica alternativa para consumir una rica paila marina... pero la verdad es que para todas las experiencias que arrastro en el cuerpo, ésta era una más. Así de jugada, por no ocupar otra frase que me puede condenar brutalmente, jaja.
Y mientras recorríamos el mercado, aspirando sus interesantes fragancias, deleitándonos de la fauna y flora que no sólo incluía jaibas, choros y cholgas, almejas y machas, picorocos y erizos, sino también una diversidad de animales peludos o no tan peludos según el grado de tiña, así como plumíferos que se albergaban en los techos y recovecos del recinto.
Pero no se asusten tanto, dentro de éste mismo se distribuyen pequeños locales que administran su higiene y ahí uno decide si asume el contexto en el que se encuentran o al entrar allí piensa que es mejor olvidarlo, y sólo considera que el local se ve limpiecito, tienen agua de llave y no de pozo, y la comida sabe exquisita, fuera de que la atención es muy agradable y folklórica.
Sólo que antes de darnos el festín del día para pasar la innegable caña o enguayabada, como dicen los compañeros colombianos, no pude menos que sorprenderme y encantarme con unas escaleras al centro del Mercado, las que seguí guiada por mi insaciable curiosidad y me vi plantada -finalmente- en lo que parecía casi un helipuerto, jaja. Quién iba a decir que la curiosidad no sólo me mató sino que me permitió llegar al cielo, donde tenía la más espectacular vista de Valparaíso, y la soledad más absoluta -sin gente desconocida- que posibilitó que yo disfrutara mucho más ese celestial momento de mi vida. Allí estábamos, mi chico y yo, disfrutando de cada cerro porteño, de cada casa -una sobre otra-, de cada ascensor y calle empinada, del puerto y sus barcos, fragatas, embarcaciones, lanchas, balsas, etc... A la distancia se encontraba Viña del Mar y Reñaca, a las que ya hice alusión en una anterior reseña de Valparaíso... tan distintas, tan lejanas, tan poco atrayentes a mis ojos austeros y a la vez exigentes de belleza, pero de otro tipo.
A uno de los costados del Mercado se encontraba uno de esos edificios antiguos de Valpo, con sus ventanas abiertas, con sus vidas privadas saliendo por aquellas y mostrándose a mí; ropa tendida, olor a cebolla frita, un joven malabarista practicando en paños penores, un niño jugando con su inocencia, en fin, toda una gama de historias.
Frente a este mismo edificio habitacional, se concentraba parte de la vida social de ese sector. Y así, jóvenes y personas de más edad disfrutaban de unas cajas de vino, mostrando sus caras ajadas y desaliñadas por el sol, probablemente por sufrimientos excesivos, por falta de estabilidad, de una cama calentita diariamente, qué sé yo, tantas cosas que podrían hacer que hombres y mujeres jóvenes te sonrían sin la posibilidad de poder mostrar todos sus dientes sino algunos pocos que aún sobreviven a tamaño deterioro. Pero no puedo saberlo con creces, quizás son sólo mis razones y mis prejuicios los que hablan, y supongo que no son el tema de esta historia.
Y tantas cosas que se podían seguir viendo a través de esta plataforma en el techo del Mercado... pero ya era hora de comer, los llamados estomacales así lo decían así como la hora, puesto que ya se nos hacía tarde para volver cada uno a su propia realidad santiaguina. Así que dimos unas últimas vueltas por el lugar, pero antes de que yo pudiera despedirme de todo eso, me fijé en una estructura abierta sobre la plataforma, en la que se hallaban los restos del que fuera el ascensor particular del Mercado, y como ya dije que soy extremadamente curiosa, me acerqué a mirar pero no me detuve tanto en las estructuras metálicas y olvidadas de aquel facilitador de transporte pasajero, sino en otros elementos a un costado de aquellas. Y es así como llegué a tener en mis manos la documentación de Eugenio; su cédula de identidad, tarjetas de crédito, tarjetas de presentación, santitos, credenciales de asociación, listado telefónico... aunque no pude dar con la billetera. Entonces me pregunté, ipso facto, qué sería de Eugenio si toda su documentación estaba allí y hasta sus tarjetas de crédito, cosas que sabemos desaparacen al momento de ser asaltados. Me fui inmediatamente a buscar a mi chico para mostrarle mi hallazgo y plantearle mis inquietudes. Y la verdad es que después éramos dos mentes llenándose de conjeturas, hipótesis e historias posibles y probables para el destino final de Eugenio. 1) Estaría muerto?; 2) Si estaba muerto, tendría plata en la tarjeta de crédito?, jaja; 3) Se le habría quedado la billetera en el motel y por eso tendría miedo de recuperar sus documentos?; 4) Qué tipo de persona asalta a otra y no utiliza las tarjetas de crédito? (una conjetura: alguien muy desesperado por comprar copete o droga); 5) Habrían sido los extraterrestres que lo raptaron, pero al darse cuenta que era marino, prefirieron dejarlo en la tierra y trataron de despistar a las fuerzas policiales y de investigaciones del planeta y de Chile, dejándolas esparcidas en un lugar de mala muerte?; 6) Nuevamente, estaría muerto??? estaría vivo y sano???; 7) Todo lo sucedido habría sido recientemente o bien durabte el siglo pasado?; 8) Si estaba vivo y sano, podríamos ubicarlo en Valparaíso o se encontraría en Chuchunco City; 9) Si staba vivo, sano, viviendo en Valpo, nos invitaría a tomar unos helados como premio por nuestra buena acción de ubicarlo y devolverle sus documentos, sin siquiera tocar su cuenta de crédito???, jaja.
En fin, tantas inquietudes nos envolvían en aquellos momentos, pero lo primero era lo primero, no podíamos seguir pensando con el estómago vacío y yo con tremenda caña, así que nos dispusimos a comer en Don Vittorio. Y fue la comida más maravillosa que me comía en muuuuuuuucho tiempo, o quizás me supo así porque tenía mucha hambre y realmente necesitaba algo caliente para reponerme de las conductas etílicas recientes.
Terminadas las fabulosas empanas de queso y mariscos y las pailas marinas, junto con el vino blanco de dulce sabor -todo en un pack de 2 lucas cada individuo- nos fuimos a realizar nuestro primer llamado en conjunto dentro de Valparaíso a un teléfono de red fija y de 6 números en el pasado. Así fue como dimos con la tía no sé cuánto o la vecina Adela, ya no me acuerdo, quien no sabía nada del paradero de Eugenio, pero al menos lo conocía. Alcanzamos a proporcionarle nuestro teléfono celular para que nos llamara por cualquier información y nos embarcamos en la travesía del Paseo 21 de Mayo, según nos informaría nuestro enigmático personaje posteriormente.
Y así, sin más ni más, recibí el llamado de un número desconocido cuando disfrutábamos de la artesanía porteña -que en realidad de porteña no tiene nada, y se puede encontrar a más bajos precios en Stgo mismo, o en Perú, Bolivia, Corea, Tailandia, India, etc, pero probablemente eso no lo sepan los gringos, y no seré yo, por cierto, quien se los diga, jaja- y de la preciosa vista del puerto. Como estábamos a la espera de que eso sucediera, inmediatamente identifiqué la voz de hombre que me respondió al otro lado de la línea con la de Eugenio, a lo que él asintió sin reparos.
Quedamos de juntarnos frente al Museo Naval en breves minutos, ya que Eugenio nos contó que vivía en los alredores del sector. Mientras esperábamos con gran angustia y una emoción contenida, nos dedicamos a observar a cada sujeto con pinta de cincuentón o sesentón, así como yo también me dediqué a observar cuál aro me gustaría tener, y al pintor que se encontraba esbozando una de sus próximas obras de arte que tenía un rostro muy duro y unos ojos enigmáticos y envolventes, jeje ;-D
Pasaron los cinco minutos o más o menos, no lo sé, el tiempo no era el factor clave en esos momentos, cuando vimos a un señor con pinta de sesentón, que buscaba con la mirada en distintos lugares sin un aparente objetivo claro. Y sí, era él, era Eugenio!!! Algunas de nuestras dudas estaban resueltas: estaba vivo, aparentemente sano -es decir, tenía todas sus extremidades, ningún tajo en el rostro, podía hablar, oír, ver y percibir, y no tenía evidentes daños mentales post traumáticos- y tampoco poseía ningún poder sobrenatural de ésos que tienen quienes son raptados por alienígenas, sino me creen vean los 4400, jaja.
Pero tampoco era como me lo imaginaba... Lo primero que hizo fue revisar sus documentos y darnos las gracias por nuestro bondadoso acto. Nos contó la historia de lo que había sido un asalto reciente, días antes, y que le habían quitado un poco de dinero en efectivo no más, pero que seguramente el asaltante no había ocupado las tarjetas de crédito al darse cuenta de quién era él y sus inevitables influencias. Yo tenía mis dudas al respecto, ya que después de un rato que se me hizo eterno, escuchándolo hablar de lo que hacía él, de su importancia, de la gente con la que se relacionaba y la forma jactanciosa en que lo hacía, comencé a sentir unas ganas terribles de finalizar la conversación y además, me detuve en su aspecto: era un hombre sencillo, yo diría humilde, olía mal, no sólo por las típicas comidas aliñanas del puerto y el clásico estilo de la gente antigua, sino que es ese olor a encierro o a la gente que no se baña en días y que además bebe, la gente de la calle en algunos casos, también tenía la ropa sucia, si hasta una mancha en su sentadero le vi cuando se dio la vuelta y se alejó, después de que nos despedimos.
Tenía dos versiones difíciles de lidiar de Eugenio, una que se jactaba de su importancia y sus influencias como ex marino y otra, la de un señor de sobre 60 años, que vivía en condiciones muy humildes y hasta con ciertos problemas de índole psicológicos, pero que en esos momentos me producía más que simpatía, agrado o comprensión, algo de repudio por su prepotencia y su egocentrismo altanero.
Rápidamente entonces nos despedimos de la posibilidad de tomar unos heladitos de 100, no perdón, ahora de 200 pesos con Eugenio, y el hecho de que nos invitara algún día a conocer su hogar porteño, jaja. No, es broma, no somos tan patudos.
Ahora, lo que me queda claro es la discrepancia entre Eugenio y yo con respecto a la utilidad de el santito que llevaba en su billetera. Mi primera expresión al ver los documentos botados en un cuasi basural junto a la imagen de un santo, fue puf!!!, de qué le sirvió andar trayendo un santito???!!! Pero cuando estuvimos con él dio gracias a su santito y adjudicó a él la gracia de haber devuelto los documentos hacia sus manos a través de nosotros... y que por nuestra acción, tendríamos un lugar asegurado en el cielo. No quiero ser menospreciadora ni despectiva con ese regalo ni con su intención, pero prefiero irme al infiermo antes que vivir rodeada de ese tipo de santitos.
Y ésa fue la historia de Eugenio, un personaje más de Valparaíso, con sus propias dificultades y ambiciones como todas las personas terrenales de este mundo, con sus propios recuerdos y estancamientos en el pasado, y por supuesto, sus propios sueños. Sólo espero que tenga más cuidado en el futuro, y que no sólo ponga teléfonos como el de su mecánico o de la tía no sé cuántito que ni saben de él, sino gente que podría darnos información reciente si algo malo volviese a ocurrirle.
Ah, no sé, se me acabó la inspiración... los santitos de Eugenio me están mandando malas vibras desde el cielo, buaaaaaaaaaaaa.... ;-)

Monday, October 02, 2006

Sueños... Parte 1: El placer de volar

Quién no ha tenido un sueño regalón, con el que se ha encontrado en más de una ocasión durante el sueño REM... probablemente nadie. En mi caso, siempre he soñado con ciertas temáticas y hasta he vuelto a tener el mismo sueño casi como si fuera una réplica exacta, como esas clásicas películas que no puedes dejar de ver una y otra vez (debo confesar que me ha pasado con varias, imagínense viendo como 3 horas el Señor de los Anillos casi todos los días durante algún tiempo... de locos!!! ni qué decir de cuántas veces he visto a Bridget Jones, debo estar haciendo cu-cu).
En fin, sin adentrar en mi propio desequilibrio mental que me lleva a escribir este tipo de cosas, quiero recordar una temática que siempre me ha acompañado al momento de dormir: el placer de volar. Y no digo simplemente volar o flotar, ya que es un placer enorme, increíble, que experimento con la inquietante pregunta al despertar de por qué puedo sentir algo tan maravilloso y tan vívido con una experiencia que jamás he vivido en el mundo real. No puedo explicar eso, y sería una lata entrar en términos psicológicos que no vienen al caso, guac.
Volar... flotar... ufff... desde niña sueño que estoy en x lugar y de pronto comienzo a elevarme como si fuera una pluma, como si fuera una partícula, no siento mi peso corporal, sólo me despego del suelo y lo más fenomenal de todo es que tengo el control de la situación, no sólo vuelo o floto, sino que cuando quiero eligo una dirección, un objetivo y voy hacia ellos. Me siento liviana, despejada, a veces floto, me deleito con la pasividad, con la lentitud del espacio a mi alrededor, subo hasta la copa de altos árboles y miro desde allí la plenitud del mundo, la rutina desenvolviéndose a mis pies, abajo, en formas diminutas y de variados colores que se movilizan de aquí para allá, formando un espectáculo multivisual digno de ver desde las nubes.
Pero a veces tomo velocidad y me abofeteo con el viento, que choca mi cara con frialdad, siento las húmedas gotas que conforman cada nube, y subo, y giro, y me voy en picada por el simple deleite de experimentar la velocidad y el control, y me pierdo en piruetas, como si de pronto me convirtiera en esos aviones que realizan exhibiciones ante un grupo de espectadores.
Cuando estoy en esos sueños no quiero despertar, odio despetar, me quedaría volando por toda la vida, observando las colinas verdes de tanto árbol tupido; los techos de las casas, las montañas nevadas, los cursos de agua... sintiendo la complicidad y la competición con las aves, sus cánticos, sus sueños... por qué despertar???, a quién le interesa hacerlo si tiene el espacio a sus anchas???
Pero inevitablemente me despierto y ya no puedo volver atrás, ya no puedo volver a sentirme liviana como incorpórea, insustancial, inexistente... genial.

Sunday, October 01, 2006

La liberación de las pelotas saltarinas...



http://www.youtube.com/watch?v=oP5J4W5GQ3w&eurl=
Para quienes gustan de las imágenes de hermosa delicadeza y tienen la capacidad de volarse con múltiples colores, les recomiendo meterse a esta página, aunque no piensen que le estoy haciendo propaganda a Sony, pero este video es precioso, me encantó, gracias por eso pelotín ;-)