Thursday, February 22, 2007

Cenicientas y Cienicientos en Stgo City???

La verdad es que esta reseña la tengo guardada en mis archivos desde frebrero, pero no había tenido la inspiración, los deseos y el tiempo necesario para saber si era capaz de terminarla. Hoy desperté en una ciudad inundada por una tímida lluvia primeriza de otoño, con sus atronadores truenos y una oscuridad cubriendo cada rincón de Stgo City. Entonces pensé: ¿Por qué no?... y aquí estoy, con los dedos tullidos y mis nuevas súper pantuflas con cara de mostruo.


Zapatos, zapatillas, shoes, pantuflas, chancletas, cletas, chalas, sandalias, calzado, bototos, botas, mocasines, babuchas,
borceguí, abarca, alpargata, almadreña, zueco, etc. Lo que la Real Academia de la Lengua Española define como: "Todo cuanto se usa para cubrir y adornar el pie y la pierna, incluidas medias y ligas". Sí, zapatos, eso es lo que ha estado rondando mi cabeza hace algún tiempo y me tuvo bastante intigrada hace varias semanas atrás.





Todo comenzó... parece comienzo de El Mago de Oz y sus espeluznantes zapatitos incandescentes. Bueno, un día pasé por un lugar X y no pude evitar detener mi mirada y atención en unos zapatos de mujer. Claro, zapatos vemos toooooooodos los días, no es que me pase deteniendo por cada zapato que vea, nunca tan psyco, pero éstos estaban solitos y sin sus respectivcas prolongaciones humanas que los hacen movibles.


Entonces me pregunté por qué estarían allí, botados, olvidados, desplazados, en fin, y comenzaron a aparecerse un montón de hipótesis que luchaban por responder tal fenómeno.


Y es que, antes de pasar a las hipótesis, debo decir que lo que comenzó como algo curioso se transformó verdaderamente en todo un fenómeno para mí, ya que con el pasar de los días iban surgiendo a mi paso otros zapatos, zapatillas, bototos, sandalias, alias calzado, desprovistos de sus respectivos dueños, ocupantes o súbditos -en algunos casos-.


Qué había pasado con ellos???, qué pasaba con la gente en Stgo que dejaba aquellos objetos que protegen sus pies del frío, las inmundicias, los chicles, escupitajos, desniveles del suelo, por los que en algún momento -en la mayoría de los casos- pagaron probablemente más de lo que estarían dispuestos a perder por nada.



Hipótesis 1: Como el primer calzado que vi correspondía al de una fémina, una de las opciones que barajé para responder su desaparación consistió en un posible robo con violencia e intimidación, que pudo haber terminado en un fatídico episodio de ultraje sexual. En mi opinión esto es bastante delicado, por eso traté de borrar de mi mente dicho calzado, ya que el paradero de su antigua propietaria me dejaba un mal sabor.


Hipótesis 2: Con posteriores encuentros de calzado de diversos estilos, tipos y colores, seguí pensando que su abandono podía deberse a robos, pero que el miserable asaltante, después de haber consumado su acto ilegal, había optado por dejar los respectivos zapatos tirados sólo por el placer de hacerlo o bien porque había intentado luchar con el número equivocado, o quizás, y esto sí me causaba gracia, porque simplemente la falta de dinero para comprar un talco desinfectante que los hiciera ocupables, finalmente convenció al asaltante de olvidarlos en algún paraje.


Hipótesis 3: Bueno, quizás ésta fue la que más me causó gracia entre otras que no recuerdo o simplemente voy a censurar, hubo un rapto masivo por parte de los marcianitos o seres de otras galaxias al más puro estilo de los 4400 -por si alguien no entiende, serie yanqui- y simplemente en sus naves usan un alfombrado especial, suave y límpido como la lana nuevecita de conejo angora, entonces prefirieron dejar los inmundos zapatos de los terrícolas por no ir con su sofisticación galáctica.


Hipótesis 4: La anterior es la mejor, jaja. También llegué a pensar que se había producido una "enajenación mental masiva" en los residentes santiaguinos, y por extrañas circunstancias -que se desconocen- se había producido un delirio compartido en estas personas haciéndoles creer que eran aquél mítico personaje de Walt Disney conocido por sus amiguis como La Cenicienta -de la cual luego se hizo una teleserie en Chile llamada, creo, Floribella, adaptación de una argentina... que por cierto le fue mejor, según cuentan las malas lenguas, pero en definitiva me quedo con la orgininal, a ojos cerrados-, una minita rubia, flaca, con pinta de Nicole Kidman en su adolescencia, que se dedicaba a limpiarle la casa a su madrastra... Qué ociosa, no tendría algo mejor o más entretenido que hacer con su vida??? Bueno, sí, creí que a algunos les había venido una "locura colectiva", como esos púberes que se suicidan en colectividad, y habían comenzado a creer que si dejaban sus zapatos, o bueno, que si los olvidaban "casualmente" en plena ciudad, aparecería un "príncipe" o "princesa", alias un sujeto o mujer con mucho dinero y posesiones varias, quien los rescataría de la miseria y las malas rachas por las cuales estaban pasando. Si hasta yo pensé en sacarme los míos e ir a dejarlos en Vitacura o Lo Barnechea, pero encontré que me gustaban mucho los que andaba trayendo, así que desperté de la suave ensoñación. Además, no tenía talco, qué impresión le hubiera dejado al príncipe, ufff!!! se hubiera caído de espaldas!!! jaja.


Hipótesis 5: Estados etílicos de alto grado, alias ebriedad, embriaguez, "curadez" -no existe-, curadera, borrachera, pasarse de copas, Huevos Cartoon, etc, etc, etc. Lo cual perfectamente podría haber determinado la hipótesis anterior y muchas otras. Lo dejo a la imaginación.


Hipótesis 6: Estados de enajenación, ensoñación, extrema imaginación, "lucidez", locura, placer, drogado, volado, que siguen la línea de la hipótesis 5. También lo dejo a la imaginación.


En fin, pero todo esto me hizo reflexionaro sobre el calzado, lo que significa para el ser humano, lo que representa de la humanidad y de cada uno de nosotros, nuestros estilos de vida, de personalidad, gustos, miedos, atrevimientos, prioridades, intereses, "aveniencias o con qué o quiénes nos avenimos"...


Por ejemplo, yo creo que jamás me podría poner una sandalia muy descubierta, me siento incómoda, como desprotejida, a mí me "avienen" los zapatos, los bototos, y las pantuflas con cara de animales o cosas tiernas o divertidas. Incluso siempre he tenido cierto rechazo por las zapatillas, pero como con el tiempo han ido saliendo zapatillas con aspiraciones de zapato, he logrado cambiar un tanto de rubro. Y zapatos con taco alto, ni pensarlo, ni muerta!!!


Ahora, cuántos jóvenes de entre 25-30 años más menos usaron zapatillas topper en la década de los 80, jaja... O los clásicos zapatos de charol para las niñitas, cuando las mamás todavía podían ejercer poder en ellas y en sus vestimenta. O se acuerdan esos tiempos en que las alpargatas con cubierta de género, preferentemente negro, y suela de cáñamo estaban de moda??? O en la época en que se dio la película Cocodrilo Dundee, seguramente ésa fue la mejor época para las botas de cuero y qué más top si eran de cocodrilo o algún pobre y miserable reptil que nada tuvo de famoso.


Y sí, los zapatos hablan de nosotros, de quiénes somos, de cómo nos comportamos, de cuáles son nuestros hábitos de aseo, de cuánto amor propio tenemos, de cuán desinteresados o preocupados somos de las cosas, de cuánto dinero estamos dispuestos o en disposición monetaria de invertir por aquello que cubre nuestros pies.


Ufff, realmente da para mucho. Pero tengo que ir a meditar en una de mis más recientes hipótesis acerca de la inmortalidad del cangrejo.



Como siempre, dejo abierta una instancia para reflexionar acerca de temas freak o no tan freak, pero sobre todo un empujoncito a estar atentos a los aparentes detalles nimios que nos rodean y que hacen de este mundo algo fascinante.


P.S.: Al más puro estilo de La Noche de las Narices Frías... al final, verán que esta moda yanqui o europea, no sé, de colgar el calzado en los cables de electricidad y otros, está siendo adoptada en nuestros rincones crillos... Quizás algún día escriba alguna tonterilla al respecto. Por ahora sólo pensar en qué zapatos tiraría yo...







Monday, February 19, 2007

Al fin del mundo


La ingratitud que he tenido con mi blog es un tremendo descaro, pero entre tanto trabajo, tanto trajín, ha sido una última preocupación en mi vida y lamentablemente no ha podido ser mi vía de escape a tanto pensamiento que pasa por mi pequeñito cerebrito, jaja.
Ahora, sin más preámbulo, quiero hacer un tributo a los primeros días de mi amiguis Denisse en su nueva vida sureña. Para ello voy a representar mis sentimientos y reflexiones en una sola imagen, espero les guste.

Wednesday, February 07, 2007

Huérfana de verano

Son las 1:28 de la mañana de un día jueves 8 de febrero, horas antes de que mis padres y mi hermano migren a Mendoza, Argentina, y horas antes de que me aliste para mi primer turno de 24 horas en un hogar conformado con personas provenientes de hospitales psiquiátricos. Claro que me hubiese gustado partir con ellos a la tierra de las milanesas, pero los compromisos son los compromisos, y supongo que tampoco me gusta andar en masa, especialmente con la autoridad al lado y más encima sin ni un peso. Así que sólo me conformaré con pensar que al menos voy a tener por lo menos 2 días de descanso familiar, y que si bien no voy a tener la misma rutina de Macaulay Culkin en Mi Pobre Angelito, tendré una cama de dos plazas para dormir, todo el alimento a mi merced, cable e internet a mis anchas... y mucho trabajo en el cual avanzar para mi tesis, jaja.

Creo que para no sentirme fatal por haber tenido que quedarme, voy a prepararme un asaito de lujo y me voy a traer a Gastón Pauls para sazonar la cosa, jaja... Otros dirán a la pampita, pero creo que todavía me quedo con el sexo opuesto. En ese caso me traen a su marido, jojo.

Tengo sueño, chao.