
Ésta es la famosa y excéntrica Hermandad Marrana, compuesta por las geniales y divertidas chicas leopardo (alias Cami), intento frustrado de elfa (me) y la coqueta brujita (alias Caro). Cómo no recordar con cariño y muchas risas aquella celebración de veintitantos en conjunto con la Cami, cuando nos dimos el lujo de poner las condiciones para una fiesta exclusiva y más encima de disfraces. Por cierto, llegó cada espécimen, desde una avestruz a una serpiente venenosa, desde el doctor chiflado a una conejita playboy -aunque nunca se vio nada-, desde un cura ebrio a una Dark Queen, desde un Jesus Chris (Oh Right!) a un futbolista de poca monta, y otros personajes indómitos, nativos y salvajes de algún lugar recóndito de este planeta u otro. Claro que no faltaron los aguafiestas que no llegaron con nada preparado, y poniendo cara de algo, fingieron un personaje como hacemos todos y todos los días, en diversos momentos de nuestras existencias.
Pero cómo se originó la Hermandad Marrana??? Ufffffff, esto data del siglo pasado... ah, nunca tan atrás... su origen data del año 2004, cuando a tres amigas o sea las que aparecemos en esta foto, se nos ocurrió hacer un trabajo de Universidad con otras dos compañeras más, que muy poco tenían que ver con nosotros, sin embargo en aquellos tiempos existían muy buenas vibras entre ellas y nosotras... en la actualidad, sólo una agradable pero lejana cercanía. El nombre se lo debemos a una de estas compañeras, que por entonces la considerábamos como la prima marrana o una familiar lejana de nuestros territorios. Quizás la denominación surgió por las excesivas alusiones a ideas, terminologías y abstracciones que se traducían en la conceptualización de postulados de índole bajo, sucio, cochino, porcino, marrano, pero que nos permitía alimentar nuestra mente y nuestros ánimos en medio de un ambiente de tensión cerebral, donde habían unas mentes que trataban de pensar más que otras, y esto provocaba cansancio y sofocación por falta de oxígeno, tras largas y extenuantes y, por qué no decirlo, estruendosas horas de laburo, que en ciertas ocasiones nos llevaban al deseo implacable de cometer un asesinao en tercer, segundo o hasta primer grado, jaja.
Pero como resultado de todo lo anterior surgió la Hermandad Marrana: con muy buena disposición para pasarlo bien, ir a carretes de diversas índoles y con diversos individuos, que quedaban después de cierto tiempo, en diversos estados... muy deplorables algunos... jeje.
Viejos tiempos ya, aquellos donde la Hermandad Marrana sabía lo que era verse las caras de espanto luego de una noche de toxi carrete o, en contraste, de trabajo excesivo, sin o con turnos para poder dormir. Aunque por lo general, alguna simple% no dormía.
Cada integrante de la Hermandad Marrana entregaba lo suyo a la agrupación: Yo entregaba los carretes, las borracheras, los desmayos en pleno cumpleaños, el lado sensible y emocional e inocente, las voladeras en amplio sentido, los eventos con sujetos deseosos de vincularse con cualquier mujer, jaja, la cinemanía, no sé qué más, supongo que las buenas vibras en momentos de tensión. La Cami entregaba su impresionante creatividad tanto para ideas freak como para cosas entretenidas, de buen gusto y por su puesto, para los magnos eventos, donde la producción era la destacada; también su acogedor hogar, centro obligado de nuestras reuniones, que actualmente -citando a la compañera Carola- hace mucha falta... pero no era acogedor sólo por ser una casa sin padres ni ancianos ni cualquier muestra de autoridad ni niños revoltosos, sino más bien lo agradable que era entrar en él, sentir que podíamos hablar sin tapujos de cualquier estupidez o tema, saber que la Cami nos recibiría simpre con amabilidad y relajo, que siempre tendríamos bebida a la mano, o cerveza, o jugo, y en el peor de los casos, agua; que siempre seríamos atendidos como reyes en esa casa, a veces con pastelitos ricos, otras veces con alguna comida chatarra, y otras con ladridos o maullidos varios, y siempre existía la posibilidad de evadir las tareas y responsabilidades viendo una película, hablando horas y/o escuchando las canciones de Los Luttiers... estoy bromeando, sólo para que la Cami me corrigiera diciendo que son Les Luthiers, grupo argentino del cual se hizo adicta mucho tiempo. Y la Caro, al principio le entregó a la Hermandad Marrarna, antes de que se conformara como tal, la disciplina, la orientación al trabajo y los resultados, la seriedad... y aunque siempre mostró un excelente humor, ternura y coquetería, con el tiempo logramos corromperla para volverla una joven indisciplinada, que con el tiempo cuestionaría sus propios valores y echaría de menos haber sido cuasi santa, jaja... aunque nunca lo fuiste, no te creas... entregaste a la hermandad, los chistes sucios, la capacidad de reflexionar ante cualquier situación, la nota crítica, la capacidad de andar por la vida entregando abrazos y besos a sus amiguis, cosa a la cual no estábamos muy acostumbradas; entregaste también tu alegría y pasos extravagantes de baile, con los que conquistaste más de algún corazón, menos el mío, jaja. También nos entregaste tus inquietudes, tus penas, tus tristezas y ahogos, tu soledad, tu sinceridad y forma de ser tan pasional, tus internos reproches a ciertos personajes conocidos como... sólo dejémoslo en la cosa comunitaria... en fin. Sí, yo apoyo la moción de tu histeria, como dijo nuestro compartido amigo Pollo en aquella banca por aquellos viejos tiempos cuando todavía éramos unos miserables estudiantes... Bueno, yo lo sigo siendo, ustedes no.
Y así llego al final de esta reseña histórica sobre una Hermandad que causó furor, rompió los esquemas de la normatividad implantada por la moral y las buenas costumbres, impresionó con sus tendencias liberales y por el poco interés de ser aburridas como una gran mayoría.
Y ahora los caminos están separados, pero no así el espíritu o quizás los buenos y malos recuerdos... cada cual tomando las decisiones que marcarán su adultez joven, su vejez o lo que sea, cada cual tomando riesgos y viviendo aventuras que no nos podremos contar... quizás jamás. Pero así son las cosas no más, y siempre me alegraré al recordar a las Hermanas Marranas y me sentiré orgullosa de ser una de ellas... de ser una marrana con orgullo y dignidad, jaja.

3 comments:
Yo pongo el copete y el hambre y hacemos una orgía marrana en Chillán...
Suena bien ah !
:P
hermandadesss
Pon a Eugenio
Chas, era hermana marrana y ni siquiera me acordaba del real origen, la verdad es q no fue quien yo mencioné q nos denominó marranas, sino otra personilla de cara dulce e intensiones oscuras, jaja... da =, para el caso es lo mismo.
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